Después de una extracción dental, lo más importante es proteger el coágulo que se forma en el hueco: es la «tirita natural» que permite cicatrizar. Para ello conviene guardar reposo el primer día, evitar enjuagues bruscos, no fumar ni usar pajita, y optar por una alimentación blanda y templada durante las primeras 24-48 horas.
Una extracción es un procedimiento muy habitual, y con unos cuidados sencillos la recuperación suele ser tranquila. En esta guía te resumimos qué hacer —y qué evitar— en las horas y los días posteriores, además de las señales que indican que conviene contactar con la clínica. Son recomendaciones generales; tu dentista puede darte pautas específicas para tu caso, y esas siempre tienen prioridad.
⚠ Un aviso importante
Sigue siempre las indicaciones específicas que te haya dado tu dentista tras el procedimiento. Ante cualquier duda o señal de alarma, contacta con la clínica. Esta guía es informativa y no sustituye las instrucciones que recibas en tu cita.
Las primeras 24 horas: proteger el coágulo
El objetivo del primer día es que el coágulo se forme y se mantenga en su sitio. Para conseguirlo:
- Muerde la gasa que te colocamos, con una presión firme y constante, durante el tiempo que te indiquemos. Si el manchado continúa, cámbiala por otra limpia.
- Guarda reposo relativo. Evita el esfuerzo físico, el deporte y agacharte de forma brusca durante el resto del día.
- Mantén la cabeza algo elevada, también al dormir, apoyándote en un par de almohadas.
- No te enjuagues con fuerza ni escupas de forma enérgica las primeras horas: podrías desprender el coágulo.
- Nada de pajita ni de succionar la zona: la presión negativa es uno de los principales enemigos del coágulo.
- Evita el tabaco y el alcohol, que retrasan la cicatrización.
- Para la inflamación, aplica frío por fuera de la mejilla, en intervalos, tal y como te indiquemos.
Alimentación los primeros días
Durante las primeras 24-48 horas, apuesta por una dieta blanda y a temperatura templada o fría: purés, cremas templadas (no calientes), yogur, huevo, pescado, pasta bien cocida o tortilla. Evita los alimentos duros, crujientes, muy calientes o picantes, así como las semillas o granos pequeños que puedan meterse en la herida. Mastica por el lado contrario al de la extracción y ve reincorporando tu dieta habitual a medida que te sientas cómodo.
La higiene, sin miedo pero con cuidado
No dejes de lavarte los dientes, pero hazlo con suavidad alrededor de la zona para no molestar la herida. A partir de las 24 horas, y si tu dentista te lo indica, puedes hacer enjuagues muy suaves (por ejemplo, con agua y sal o con el colutorio que te recomendemos), dejando que el líquido caiga en lugar de enjuagar con fuerza. Una boca limpia cicatriza mejor.
Señales de alarma: cuándo contactar con la clínica
La mayoría de las extracciones evolucionan sin problemas, pero conviene que sepas identificar las señales que merecen una llamada:
- Sangrado abundante que no se detiene pasadas varias horas a pesar de morder una gasa.
- Dolor que aumenta a partir del tercer o cuarto día en lugar de ir a menos (podría indicar que el coágulo se ha perdido).
- Hinchazón importante que crece en vez de disminuir, fiebre o mal sabor persistente.
- Dificultad para tragar, respirar o abrir la boca.
Si notas cualquiera de estas señales, o simplemente algo no te encaja, contáctanos. Si el sangrado o el dolor son intensos y no puedes esperar, tienes a tu disposición nuestra atención de urgencias dentales: llámanos al 652 714 665 (Argés) o al 614 05 56 29 (Majadahonda) y te atendemos lo antes posible. Puedes ver todo el detalle de nuestras intervenciones en la página de cirugía oral.
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